Creo que en la gran mayoría de los pasos evolutivos del hombre, para lograr cada avance fue necesaria una verdadera revolución. Revolución en todo sentido: en el dejar de dar por obvio algunas “verdades intocables” y dudar de ellas, en el enfrentarse con las “máximas autoridades” que regían, en el romper con algunas costumbres instauradas, en el desconfiar de los dogmas morales y religiosos que desde el seno familiar se habían aprendido e incluso en el arriesgar la vida (cual Cristóbal Colón) en búsqueda de seguir la propia intuición que se contradecía al pensar de la mayoría.

De la misma manera, cada uno de nosotros para evolucionar como personas, necesita una profunda revolución interior… ¿Te animás a romper el vidrio?…