Muchas son las características que me gustan de la cultura actual, pero una de las que más destaco es la fuerte tendencia a compartir la propia vida con los demás.

Tanto a través de Internet como también en el espacio físico, se comparten experiencias y sentimientos como nunca creo se había dado. Desde los links copados que se pasan por Twitter o los sentimientos que se expresan por Facebook, hasta los sueños y fracasos que se cuentan en asados con amigos o el tiempo y esfuerzo por los más necesitados que se regala en las mil y una ONG´s que existen por doquier, así como también el corazón entero a esa persona que lo conquistó a uno por amor.

Compartir la vida con los demás está en nuestra esencia y nunca debemos dejar que nos arrebaten esta ola “share” que se está despertando. No se trata de hippismo barato sino de un compartir serio, sincero y profundo, de un abrirse al otro tal y como uno es, de un hacer algo no sólo por los otros sino también con los otros, tal y como ellos son, aceptando, comprendiendo y abrazando la originalidad propia y la del otro.

La generosidad siempre fue vista como un dar cosas a otros…. ahora generosidad es darse a los demás. Compartirse para hacer valer lo que uno es, entregarse sin perder lo propio ni los gustos y sueños que a uno lo motivan, unirse para aprovechar la expansión del potencial que surge cuando más personas buscan un mismo fin… pero manteniendo lo más puro de uno para complementar con lo más puro del otro.

Hay pocas cosas en las que creo con firmeza y una de ellas es esta: La felicidad no se alcanza en soledad… la felicidad solo se logra compartiendo… y compartiéndose. Una risa se disfruta más con alguien a tu lado, así como también un llanto se alivia más facil con un hombro de alguien cercano. Dios también entra en el juego de compartir… y ese si que es un abrazo siempre abierto a escucharte, quererte y comprenderte sin condición.

Creo que nos encaminamos hacia una sociedad más feliz… tendrá sus matices negativos… pero creo que el amor en libertad que se desprende de esta capacidad de compartirse actual es el claro camino hacia una vida más plena y alegre.

Probablemente sea un poco naive el post (y esa es la idea), pero creo que vale la pena destacar el valor que se le da al compartir y compartirse actual. Quizás sea una sociedad que le cuesta el compromiso a largo plazo… quizás sea una juventud muy de las emociones y poco de las decisiones… pero creo que es un tiempo donde la autenticidad, la originalidad y el mostrarte como sos (diferente a los demás) son un valor y no una desgracia como lo era hace no tanto.

Los excesos generalmente hacen mal… y creo que es importante saber educarse sobre qué compartir a los demás y qué guardarse para la propia intimidad… este si que es un gran desafío para esta época. Pero de todas formas, apoyo y aplaudo esta aventura del compartir, de caminar con el otro hacia un mundo mejor, derribar las fronteras del “que dirán” y dar un salto hacia la transparencia y la autenticidad, regalándose, compartiéndose.

Para darle cierre a este post, una canción de Jack Johnson:

The Sharing Song

“It´s always more fun to share with everyone”