¿por qué hacemos las cosas? ¿Para qué las hacemos?

“vivir atormentado del sentido creo que ésta, sí, es la parte más pesada…” dice Fito en su canción “Al lado del camino”.

Miles de respuestas se le han dado a la pregunta sobre el sentido de la vida…
Platón sostenía que el sentido era alcanzar la más alta forma de sabiduría: la idea de BIEN (inalcanzable en su totalidad). También Aristóteles pensaba algo similar, pero poniéndole el nombre de FELICIDAD a esa idea de bien que se alcanza a través de las virtudes.

Pareciera que con esto está todo dicho… el sentido de la vida es alcanzar la felicidad, por medio de la conquista del bien y las virtudes… ¿pero qué es ese bien en cuestión?

El que verdaderamente dio una buena luz al respecto, a mi parecer, es el mismo Jesús de Nazareth, quien propone como camino de plenitud al AMOR… el máximo bien.

OK! Todas estas ideas son muy lindas y me encantan, pero siento que no me responde enteramente a la pregunta interior del alma… Pregunto de nuevo…

¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué sentido tiene vivir?

Ciertas veces cuando estoy sentado en el bondi (o colectivo) me detengo a mirar los rostros de cada viajero. Veo sus ojos y me pregunto hacia donde van, ¿por qué hacen lo que hacen? ¿Qué los motiva a trabajar, a estudiar, a despertarse, a moverse?

Ante estas preguntas me suelo acordar del mito griego de Sisifo (Ver foto), quien destinado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, nunca lograba su objetivo, ya que cada vez que se acercaba a la cima,  la piedra rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio (La Odisea, xi. 593).

En esas charlas silenciosas me cuestiono a mi mismo… ¿habrá verdaderamente sentido o simplemente se vive por vivir? ¿La vida tiene un sentido profundo o el vivir de todos los días se aparenta a la subida inerte de la piedra de Sísifo? ¿Acaso no será culpa de esa necesidad impetuosa de “verdad” lo que me hace buscarle sentido a todo, hasta incluso a lo que pueda no tener sentido alguno? ¿Acaso tiene que tener sentido el vivir?

Albert Camus asegura que preguntarse por el sentido de la vida es absurdo. Esta pregunta no tiene respuesta ya que no existe tal sentido asegura. Desde su agudo pensar existencialista declara que la vida es algo insignificante, que no tiene más valor que el que nosotros le creamos. De esta forma, puede entenderse la vida como un conjunto de repeticiones inútiles, vacías y carentes de sentido y significado, que se llevan a cabo más por costumbre, tradición e inercia que por coherencia y lógica.

Creo, como Camus, que buscarle un sentido a la vida de manera genérica y metafísica es absurdo por su misterio intrínseco. Y si bien teológicamente se pueden encontrar algunos atisbos que responden a esta incógnita, como el destino hacia la unidad plena con Dios, esto pasa más por un tema de fe, además de que es Dios quien en este caso puede conocer a fondo la verdad de la respuesta y no nosotros.

Al experimentar tanto desconcierto, me planteo entonces hacerle una vuelta de tuerca a la cuestión acerca del sentido…  y me interrogo:

¿Cuáles son las cosas para lo que no tiene sentido vivir?

Para mi, no tiene sentido…

+ Vivir para durar por durar nomás sin aprovechar la propia libertad ni jugársela por los sueños que a uno le inspiran

+ Vivir angustiado por los errores del pasado que cargan a uno con la culpa eterna de “no tendría que haberlo hecho así”

+ Vivir rechazando la propia realidad deseando siempre ser como otros o vivir lo que viven otros

+ Vivir callando los propios sentimientos e ideas por el miedo al ridículo y al “qué dirán”

+ Vivir presionado por el “no fracasar” buscando éxitos sin parar

+ Vivir encerrado en este cubo electrónico, sin compartir la vida, sin amar, sin unirse a otras personas

+ Vivir compitiendo contra los demás con la viciosa intención de mostrarse uno siempre superior

+ Vivir haciendo lo que los demás piensan que uno tiene que hacer… por querer siempre agradar a los demás y por la incapacidad de creer en las propias decisiones

+ Vivir para enclaustrarse en el propio dolor y no poder abrirse al dolor de otros

Respondiendo esta pregunta me doy cuenta del gran error de mi enfoque anterior… me mareaba preguntándole a la vida cual era su sentido, y en realidad lo que verdaderamente importa es que yo le pueda responder a la vida, esa pregunta que me hace una y otra vez… ¿Cuál es el sentido de TU vida? ¿Qué sentido doy YO a la vida?

Renombrados psicólogos opinan que descubrirle un sentido a la vida es fundamental para salir adelante en las crisis y no quedarse en los pequeños problemas sino saber ver más allá y tener motivaciones para vivir y volver a empezar ante cada bajón. Pero no sólo por esto defiendo que es necesario encontrarle un sentido a la vida… Lo que yo creo es que de por sí ya todos tenemos una motivación de fondo que nos empuja a vivir, una luz de esperanza que por más tapada que esté,  grita desde el fondo del alma llamándonos, despertándonos y animándonos a que tomemos las riendas de nuestra propia vida y sigamos ese camino inconsciente que se va haciendo al andar.

Ese sentido que cada uno le da a la vida no se inventa de la nada, sino que uno lo descubre desde lo más intimo de su ser, nace de los sueños, de los gustos, de las experiencias, de la intuición. Y si bien se puede formular en palabras o en símbolos un esbozo de lo que sería ese sentido profundo de la vida, el lenguaje se queda corto ante tan inmenso contenido, sumado a que este sentido pertenece también a esa parte del inconsciente que no se puede conocer ni explicar en su totalidad.

De todas formas, creo que es bueno tratar de hacerlo consciente en la medida de lo posible. Puede ayudar a tener un centro y un norte en la vida.

En la vorágine en que vivimos donde todo es atrasado y no hay tiempo ni para dormir, encuentro algo muy sano el poder parar la pelota y tomando consciencia de ese “sentido” para el cual vivimos, plantearse si lo que hago en el día a día realmente me motiva, me impulsa y me revitaliza en ese sentido, ese sueño, ese ideal por el cual vivo.

El sentido hasta puede ser disfrutar de cada segundo, así como también de conquistar el mundo… da igual, el desafío es poder descubrir el propio, el original, el único y auténtico sentido por el cual cada uno vive y quiere seguir viviendo. Y si ese sentido lo compartís con alguien, allí existe comunidad.

Les comparto una canción que hice sobre este tema… se llama: VIVIR.